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viernes, 6 de febrero de 2009

Partidos históricos. Albacete - A.P. Almansa [06/07/1975]

Hoy nos trasladamos hasta 1975, en concreto hasta el domingo 6 de Julio de aquel año. La temporada tocaba a su fin, y ya solo quedaban las finales de Copa de España (la última del Generalísimo, como sabemos todos el dictador ya estaba en sus últimos servicios a la Patria) y la de la Copa de España de Aficionados, que era una competición destinada a equipos no profesionales, de Tercera División y Regionales que no se habían clasificado para la Copa de España.

La temporada 1974-1975 había sido fabulosa para el Albacete Balompié. El club, después de cinco temporadas arrastrando su prestigio en la Regional Preferente murciana, consiguió el ascenso, merced a un equipo formidable lleno de ilustres veteranos, como Neme, Juanito, Mayoral, Huertas, Torres... (podemos ver referencias en la prensa de la época en la que se conocía al Albacete como el "cementerio de elefantes"). Pero este ascenso no se produjo de cualquier forma, el equipo blanco arrasó literalmente a todos sus rivales, marcando 111 goles y provocando la admiración y el lleno tanto en el Carlos Belmonte como en las localidades alicantinas y murcianas en las que se debía jugar, donde se les promocionaba como "el Real Madrid de la Regional Preferente".

Albacete recuperaba su pasión por el equipo de la tierra, y terminado el curso futbolístico, aún quedaba otro plato fuerte en Junio que degustar, esta Copa de España de Aficionados. El primer rival fue el Denia, se empató a dos en la localidad alicantina, goleando para no perder las buenas costumbres 8-1 en la vuelta. Después se superó también al C.D. Toledo en la semifinal, se volvió a empatar a dos en la ciudad Imperial, ganando por un exiguo 2-1 en la vuelta. Y en la final, otra edición del duelo fratricida ante la A.P. Almansa. Un derby que en los años setenta estaba siempre jalonado de excesiva pasión en las gradas, que fructificaba en incidentes que incluso dieron lugar a suspensiones de partidos por agresiones al colegiado, o intervención de la fuerza pública en el mismo campo, con detención de aficionados y jugadores.

Escudo de la A.P. Almansa, equipo representativo de la localidad hasta su desaparición en 1992

La ida, disputada en el campo de la Glorieta almanseño, dejó un desplazamiento en masa de la afición albacetense y una derrota por un gol a cero. El gol lo marcó el centrocampista almanseño Velasco, a los 78 minutos de juego. Tocaba remar río arriba, estaba claro que el equipo co-provinciano no iba a vender barata su derrota.

Llegó el gran día, ese caluroso (como todos) domingo de Julio de 1975, se veían las caras en un Carlos Belmonte hasta la bandera el favorito, Albacete Balompié y su vecino que buscaba mojar la oreja a los de la "capitaleja" en terreno propio. Había una expectación enorme en la ciudad y en otros rincones de la España futbolística acerca de este duelo, aunque ciertamente eclipsada por la resaca de la otra final copera que se jugó la noche anterior entre Atlético de Madrid y Real Madrid, y que ganaron estos últimos en los penaltis, en terreno enemigo, el Vicente Calderón. Los almanseños esperaban repetir esto último.

Previa del partido en El Mundo Deportivo

Y ya metidos en la tarde-noche, el expectante e ilusionado estadio albaceteño veía salir primero al Almansa, que formó con este once: Serradell, Fede, Pedro, Sarrión, Soto, Alexandro, Panadés, Velasco, Badiola, Benito y García Muñoz. Vázquez saldría luego por Alexandro. Pitos de gala y obscenidades varias para el equipo azul que recibía no obstante el calor de su gente. Inmediatamente después efectuaba su salida el casi invencible conjunto local, entrenado por el paraguayo Juan Ángel Romero que formaba con un once que mucha gente aún recita de carrerilla: Sánchez Roldán, Leo, Neme, Sánchez Fernández, Melgarejo, Huertas, Mayoral, Bejarano, Avilés y Juanito. Martínez Rubio salió por Leo y Hernández por Antonio Avilés.


Uno de los onces de aquella temporada

El colegiado castellano señor Camacho daba comienzo al encuentro, a una cainita batalla entre dos modestos. Una contienda iniciada bajo los patrones esperados, defensa muy cerrada del Almansa, en la que iban muriendo sistemáticamente los intentos de marcar gol del equipo local. Pasaban los minutos y el Albacete no lograba perforar la meta visitante, y los nervios empezaban a aflorar entre la parroquia. Menos mal que ya andaba el inefable Parrita con su bombo a cuestas por todo el campo incitando a cantar el entonces novedoso "Alba!!! Alba!!!"

Pero al final el grande siempre es el grande, con su pegada incluída, y aunque los epítetos "grande y Alba" a muchos nos suenen extraños, lo cierto es que el poderoso era el Alba. Corría el minuto 34 del primer tiempo, cuando Huertas sirvió una falta medida al milímetro, para que Melgarejo solo tuviera que hacer dos cosas, meter la cabeza y recoger rápido el balón de las mallas, pues quedaba la otra mitad del trabajo por hacer. Y se hizo de inmediato, solo tres minutos después centraba Leo y el gran goleador paraguayo Bejarano marcaba otro gol más de los incontables que consiguió con la camiseta blanca. Y se llegaba al descanso con la tranquilidad de la eliminatoria casi superada.

Tras el intermedio, todo igual, a los 62 minutos un disparo de Mayoral lo despejaba el portero como podía y Bejarano volvía a su hábitat natural, al gol. Ante la euforia absoluta del público, se cuela Martínez Rubio (sustituto del sempiterno Leo) por la derecha, gana línea de fondo, centra, el portero vuelve a quitarse el balón de enmedio y éste vuelve a caer en los pies equivocados, marcando Huertas.

Y para que el recuerdo de la "capitaleja" a los convecinos fuera completo, llegó el quinto gol. No lo puedo marcar Neme, que cayó derribado en el intento, pero quién si no, Bejarano, completaría la "manita" y el tercer gol en su cuenta. En el superprofesionalizado deporte de hoy, se hubiera llevado el balón firmado por sus compañeros por su hazaña, podemos apostar a que ese día ni se le pasó por la cabeza hacerlo, que un balón aún era un artículo de lujo.


La plantilla celebrando el triunfo con una capea

Acabó el partido con 5-0, y entrega del trofeo por parte de uno de los hombres del Régimen en Albacete, Federico Gallo (Gobernador Civil) y el presidente de la Federación Española de Fútbol, Rafael Cervantes, y la alegría de todos. La inmensa colonia de hinchas del Alba y madridistas al mismo tiempo tuvieron su fin de semana de ensueño. Y los niños jugaron al día siguiente a correr la banda como Juanito (el rácano, el nuestro), a correr moviendo los brazos igual que Pirri, a pelarse las rodillas parando penaltis como el atlético Reina y a cazar goles como Bejarano. Algo era diferente en Albacete, no todos los días ganaban un título.

martes, 30 de septiembre de 2008

Pretemporada 1989-90. El gérmen de un éxito (I Parte)

Como nueva entrada de este blog vamos a repasar el verdadero germen de los hechos por todos conocidos, que llevaron al Albacete Balompié a ser un equipo reconocido en el ámbito nacional e incluso en el internacional. Pero no vamos a hablar del primer ascenso a Primera División, ni tan siquiera del momento del alirón en el Grupo IV de Segunda División B el año anterior.

Todo el mundo ubica el día 9 de Junio de 1991 como el gran día en el que Albacete y el Alba comenzaron su particular y largo idilio con la elite futbolística nacional, y es verdad que fue una fecha inolvidable, pero solo fue la cúspide de años de trabajo bien hecho. Este artículo trata básicamente de situar, cronológicamente, la pretemporada y preparativos del primer año de Benito Floro en el Albacete Balompié. Para ello debemos irnos al año 1989.

1989 empezaba muy mal para el Albacete Balompié. Ya el día de año nuevo el Albacete caía ante el Cartagena en el Estadio (0-1) y durante ese mes se fueron concatenando los tropiezos (empates ante Eldense y Torrevieja en casa y derrota en el Municipal de Marbella por 3-1). La directiva decidió entonces relevar de su puesto a Pepe Carcelén, que había cogido al equipo en Octubre, en puesto de Nemesio Martín Montejo (Neme), cesado tras una vergonzosa derrota ante el Alcoyano en el recinto deportivo albaceteño (1-3).

Moyano vino precedido de gran fama, pero se desesperaba él y desesperaba a la afición

La directiva buscaba un revulsivo que parase la trayectoria descendente del equipo, con 7 negativos y penúltimo en la tabla, solo “superado” por el
Nules C.F., colista todo el año. Y lo encontró otra vez más en Julián Rubio, un técnico experto en sacar a muchos equipos y en especial al Albacete de situaciones comprometidas. Hubo que pagar una ingente cantidad de dinero al C.D Maspalomas, equipo al que entrenaba, pero el técnico de Montealegre logró evitar el temido y casi seguro descenso de manera holgada, borrando cinco negativos (los dos negativos fueron endosados por el Atlético Marbella en la penúltima jornada ya sin nada en juego) y siendo aclamado por la afición.

Julián Rubio recibiendo el calor de la afición y de sus jugadores, tras salvar al equipo

Se especulaba con la continuidad de Rubio, sobre todo por su amistad con Rafael Candel, y porque era un ídolo entre la parroquia albaceteña, se decía también que su futuro estaba en Sevilla (el club sevillista es la otra gran pasión reconocida del de Montealegre), pero acabó finalmente firmando por el Recreativo de Huelva, que militaba en Segunda División.

El Albacete, entonces, de manera muy rápida, e incluso bajo la recomendación del técnico saliente, contactó con otro técnico desconocido para el gran público, pero que ya sumaba muchos éxitos en la categoría: Benito Floro, cuyas últimas dos grandes campañas en Játiva primero y luego en Villarreal no pasaron desapercibidas para los dirigentes albaceteños. Así, la primera semana de Julio, solo una semana después de concluir la Liga, el Alba ya tenía nuevo inquilino en el banquillo.

Benito Floro y Rafael Candel, el día que el técnico fue presentado

Benito Floro comenzó entonces una considerable limpieza para cambiar el fondo de armario del club manchego. Se rodeó del antes mencionado Carcelén como ayudante y de Ginés Meléndez como preparador físico. Comenzaron los refuerzos: el primero de todos fue Sanchiz, procedente del Saguntino, y luego vendría el portero Rodri, con una acreditada valía en las categorías inferiores del Real Valladolid y procedente del Burriana.

Luego fueron presentados prácticamente de una tacada el portero Oliver, el defensa central Quique, y el lateral diestro Sancho (todos ellos viejos conocidos de Floro en el Olímpic de Játiva), el guipuzcoano Patri y Corbalán (Levante), y Menéndez (Lorca).

También vendrían nada menos que tres refuerzos procedentes del Villarreal de la mano de Floro, como eran el defensa central Monfi, el prometedor mediocampista de 19 años Chesa y el interior derecho, pero que también podía actuar de segundo delantero Manolo, hombres que habían realizado una fenomenal campaña en el conjunto castellonense.

Como vemos, la mayoría serán, con el tiempo, nombres absolutamente cumbres en la historia del Albacete Balompié, lo cual habla bien a las claras del enorme acierto de la directiva a la hora de planificar la parcela deportiva.

Pedro Corbalán celebra un gol

Por tanto, el equipo iniciaba su pretemporada con una imagen totalmente cambiada respecto a la temporada anterior; solo permanecieron en el equipo algunos jóvenes pero ya curtidos en la categoría canteranos (Antonio, Catali, Parada y Cifo), otro canterano que debutó con Rubio la campaña 88-89 (Coco), y dos veteranos que darían el toque de experiencia necesario, Mariano Hernán y Tolo. También permanecían en aquel momento en la plantilla el mediocampista José Luis Cabrero, el defensa Quesada y el lateral rodense Huedo.

Destacaba, por último, la presencia de canteranos, algunos con experiencia en el primer equipo, como Fermín, Marchante e Ignacio.

Con estos mimbres el Alba hacía la presentación oficial en el Carlos Belmonte el jueves 27 de Julio de 1989. Según las crónicas, fue un acto muy sencillo y con poco público. El equipo realizaría la pretemporada en Albacete, saliendo a disputar partidos contra equipos de la provincia y algunos compromisos por cesión de jugadores, pero esa es otra historia, que continuaremos en el próximo capítulo.

El equipo que se presentó ese día en el Carlos Belmonte

Continuará...