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viernes, 2 de enero de 2009

Temporada 1961-1962. Una dura experiencia en Segunda (y II)

Dejábamos anteriormente al Albacete Balompié pasando la noche del 31 de diciembre de 1961 en Huelva, ya que el partido que jugaron ese día fue suspendido en la media parte. Al día siguiente, se reanudó el juego, y el encuentro finalizó como lo dejaron ambas escuadras el día anterior. 1-0 para los onubenses en el partido más largo que en mucho tiempo se disputó.

Este mes de enero marcó un punto de inflexión en la trayectoria manchega. En el siguiente partido se aguantaba nuevamente a uno de los favoritos, como era el Málaga. El encuentro finalizó empate a uno, el conjunto costasoleño se avanzó a los dos minutos en una desafortunada acción de Arnáiz, que introdujo el balón en su meta, empatando Eduardo poco después.

Y después, debacle, derrotas en Vallejo ante Levante y en Cartagena, ambas por 1-0, y derrota en el Carlos Belmonte ante el Hércules 0-2. La tendencia era ya claramente a la baja, en un equipo que estaba hasta entonces cómodamente instalado en la zona media de la tabla.

Pero esta tendencia, en temporada tan de idas y venidas se superaría, y vinieron nada menos que tres triunfos seguidos, en casa se ganó primero al Real Jaén por 2-0, ambos goles anotados por Alfaro, después en el duelo de rivalidad regional logró lo que parecía imposible, ganar un partido fuera de casa, y aprovechó la debilidad del colista Villarrobledo, venciéndolo 0-1, con gol marcado por la estrella del equipo, Dagoberto Moll, que hacía así su estreno goleador en la categoría. Se cerró esta tríada victoriosa con otro triunfo ante otro equipo de la zona baja, el San Fernando, nuevamente por 2-0. El mes acabó con derrota en Ceuta por el mismo marcador.


Un once (más el portero reserva) del Albacete Balompié en el Carlos Belmonte aquella temporada

Y se afrontaba el último mes de competición, en el que se dilucidaría todo. No estaba mal colocado el equipo blanco, noveno en la clasificación y con el descenso directo casi eludido, pues más o menos había sacado adelante sus partidos ante rivales directos, y ya le quedaba volver a subir la cuesta de los gallitos de la categoría. El estreno era más benévolo, el Mestalla visitaba el estadio, y opuso mucha batalla, tanta que solo Moll a falta de diez minutos pudo desnivelar la balanza.

Y llegó La Condomina. Un Murcia que peleaba el ascenso no perdonó al "vecino", ganando 2-1 en un encuentro en el que el Albacete mereció algo más, pero cayó ante la mayor calidad pimentonera.

Después al Carlos Belmonte acudió el líder, el Córdoba, que buscaba en el estadio albaceteño dar un golpe definitivo hacia el ascenso. Y si el Albacete ganaba, casi eludiría la promoción. El Albacete hizo seguramente el partido del año, multitud de ocasiones ante un Córdoba con hombre tan importantes. El colegiado decretó entonces pena máxima a favor de los albacetenses, corría el minuto 31 y la materializándola Vílches en el 1-0. Y cuando los aficionados celebraban la salvación, el equipo califal se lanzó arriba, el manchego se puso nervioso, y Juanín hizo diana el minuto 77, dejando la tranquilidad para más tarde, en un partido con tintes épicos, jugado bajo una intensa lluvia y con un Albacete con un hombre menos por expulsión de Arnáiz desde la media parte.

La penúltima jornada de Liga se jugaba en Granada, el Albacete ganando alcanzaría la salvación directa, sin promoción, y sumando un positivo podría hacerlo mirando a lo que se produjese en otros estadios. El equipo se mostró nuevamente nervioso, falto de profundidad y ritmo, y cayó 2-1. Recibió dos tantos rápidamente, y se mostró impotente hasta la última jugada, cuando Eduardo recortó diferencias.

Según había versado la jornada, el Albacete lo tenía al alcance de su mano. Tenía por debajo suyo a varios equipos (recordemos que bajaban los dos últimos, promocionando los antepenúltimos):

Tabla clasificatoria en la penúltima jornada

Y llegó el primero de Abril, en el Carlos Belmonte se dieron cita numerosos aficionados, que ni siquiera reparaban en la posibilidad de promocionar, un empate bastaba, solo un triste empate, y encima ante un equipo sin posibilidades de hacer nada en la tabla, la U.D. Las Palmas. Todo apuntaba a la fiesta final en el Estadio, llegaría la merecida salvación para un equipo que nunca estuvo en descenso ni promoción, y siempre ocupó un discreto puesto medio en la tabla.

Pero llegó la debacle, el equipo volvió a salir con su "torrija" habitual. Y Las Palmas, realizando un gran juego, liberado de toda responsabilidad, y sin duda incentivado por terceros, dio un recital y venció 0-2, con dos goles del exterior Juan Luis. El público exteriorizó su descontento ante el pésimo juego blanco. Pese a esta derrota, se esperaba que llegase el milagro desde otros estadios. No ocurrió esto, y en los dos derbys en los que había equipos implicados, el Mestalla ganó al Levante 1-2, y el Cádiz al Granada por el mismo marcador. El Albacete se vio abocado a una promoción que no mereció.

Era momento de hacer borrón y cuenta nueva, quedaba un largo mes hasta tener rival, que saldría de la eliminatoria Imperial-Melilla. Se deseaba sin duda al filial murcianista. Pero como la temporada estaba torcida de fábrica, tocó el rival melillense. Y a mediados de mayo llegó el cara o cruz.

Se jugó el primer encuentro en la ciudad melillense, y concluyó con un gran resultado para los blancos, empate a cero, sabiendo aguantar las lógicas embestidas azules y la exacerbada pasión en las gradas.

En la vuelta, una semana más tarde, el Carlos Belmonte sería testigo de otra ocasión manifiesta de lograr la salvación. Un solo gol a favor bastaba para vencer. El empate condenaba a un partido de desempate, valga la redundancia. Aún había tiempo para lograr la salvación, algo fuera de tiempo pero nunca es tarde. Y el Albacete hizo todo lo posible para vencer, bajo una intensísima lluvia, creó ocasiones, puso todo el tesón del mundo, y llegó su gran ocasión en el minuto 34. Derribaba el lateral izquierdo melillense al exterior derecho albaceteño Eduardo dentro del área. El colegiado no dudó y señaló pena máxima.

Vílches, el especialista, agarró el balón. El estadio entero confiaba en él, como experimentado jugador entre otros en las filas del Español, y seguro lanzador de castigos. Pero no sabemos si su pierna se encogió en el momento más crucial, que lanzó fuera. Y el partido acabó 0-0 nuevamente. Todo se decidiría en un partido de desempate, en Vallecas, campo de batalla neutral, el 6 de Junio de 1962. Mientras al otro lado del charco, en Chile, todo el mundo estaba pendiente del Mundial de Fútbol.

Era otro cara o cruz más, esta vez fuera del estadio. Y esta vez el paciente que había ido enfermando poco a poco no pudo soportar otra bola de partido. El Melilla, justamente, venció 2-0 consiguiendo el ascenso a Segunda, sumiendo a la entidad y a la afición en un profundo coma deportivo.

Crónica del partido

Las consecuencias de este durísimo revés no se hicieron esperar, dos días después dimitió la directiva en pleno. Y en la vuelta a empezar al año siguiente se quedó fuera toda la plantilla, comenzando una profundísima renovación en la que entrarían en el equipo los componentes del juvenil que llegó a las últimas rondas de la Copa, como Juanito o Sebas. La entidad tocó fondo deportivo en los 70 en la regional preferente y primera regional, y tardó 23 años en recuperar la categoría.

Fue este un descenso que, para quién no lo vivimos, es muy difícil de creer. Solo podemos pensar que la presión y los problemas internos afectaron a un conjunto que hizo una temporada correcta, pero que en las dos reválidas que tuvo que pasar no tuvo los dioses de su parte.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Temporada 1961-1962. Una dura experiencia en Segunda (I)

Como artículo de hoy, vamos a hablar de la temporada 1961-1962, un curso futbolístico especial para el Albacete Balompié, no en vano se trataba de su segunda experiencia en la categoría de plata. De la anterior ya hemos hablado varias veces, fue en las temporadas 49-50 y 50-51 y desembocó en una crisis que dejó al club tiritando, e incluso sin poder salir a competir en la temporada 51-52.

En esta temporada se esperaba que no se repitiera la historia,para ello la directiva intentó mantener el bloque que consiguió el ascenso ante el Badalona. Se cambió al técnico, el histórico Manuel Alfaro "Manolete" dejó su puesto a un preparador que venía avalado por buenas campañas en el Elche C.F. Miguel Bertral. Esta decisión fue bastante criticada por aficionados y prensa de la época.


Pero mas allá de mantener jugadores importantes, había que hacer un equipo de jugadores contrastados, para, cuanto menos, mantenerse en Segunda División. De todas maneras, la categoría de plata no era entonces como la conocemos actualmente, había un Grupo Norte, y otro Sur. El Albacete cayó en el Grupo Sur.

Los fichajes que se hicieron fueron: como porteros Sansón, fichado del Salamanca, y Rafa, que llegó del Deportivo de la Coruña. Para apuntalar la defensa, se fichó a Juanele del Extremadura, Liñero, que llegó procedente del Basconia, y el veterano Arnáiz, que vino del Real Murcia. Del equipo pimentonero también llegó Vílches. Los dos jugadores tenían experiencia en Primera División. También había un regreso, el de Gabriel Martínez Monroy, tras su paso por el Elche. Por último, tres delanteros fueron fichados, el húngaro Janos Beke (Cádiz), Martín del Basconia y Luna, de las categorías inferiores del Real Madrid.

El Albacete, en Las Palmas. 3-1 acabaría perdiendo.

Finalmente, del año anterior quedaron, como defensas, Manuel Salas y Julio Mateo, mediocampistas la estrella del equipo Moll, y Alfaro, y los delanteros Periquín, Eduardo, Baila y Simón. Se sumaban las dos estrellas de aquel mítico juvenil del Albacete que llegó a las últimas rondas del Campeonato de España, Manolo y Sebas.


Y se empezaba la liga, y lo hacía con un esperanzador empate a cero en Cádiz. El equipo manchego supo defenderse muy bien e incluso pudo ganar al conjunto amarillo. El primer equipo albacetense en la categoría de plata fue el siguiente:


Rafa/ Mateo, Arnáiz, Juanele/ Vílches, Alfaro/ Martín, Simón, Manolo, Moll y Baila.


Las cosas iban muy bien deportivamente, el equipo ganaba en casa en la siguiente jornada al Huelva 1-0 (gol de Manolo), se igualaba en Málaga y ante el Levante. La primera derrota llegó en la quinta jornada, en el dificilísimo campo de la Viña, ante el Hércules, pero después era el Cartagena el que caía goleado 4-1 en el Carlos Belmonte. La primera tanda de partidos se cerraba con el Albacete en una más que esperanzadora sexta posición en la tabla. No obstante, los roces entre la plantilla crecían. De todos los aficionados era conocido el excesivo ascendente que tenía Moll, otrora gran estrella del Deportivo de la Coruña, y para muchos verdadero técnico del equipo, y que dio lugar a este enfrentamiento con Monroy del que se hicieron eco los medios:



El siguiente tramo de competición caracterizaría lo que fue esa temporada para el Albacete Balompié, un Carlos Belmonte que era un fortín, y una manifiesta incapacidad fuera del Estadio. Tres derrotas ante equipos débiles, como Real Jaén (3-0), y Mestalla y San Fernando (2-0), quedaron mitigadas por tres triunfos, en el derby provincial ante el Villarrobledo, 1-0 con gol de Simón en los últimos compases, contra el débil Atlético de Ceuta 2-0 con goles del ceutí Pedreño en propia meta y Luna.

El Albacete se preparaba para sus particulares Pirineos. Nada menos que Murcia, Córdoba y Granada llegaban seguidos en Noviembre.
El derbi contra el Murcia llegaba el 5 de Noviembre de 1961, y concluyó con un injusto a todas luces empate a uno. Periquín adelantó al Albacete a los 27 minutos, tras un servicio a la banda, marcharse de varios contrarios e incluso del portero, empatando Paz a los 32 tras un error de Vílchez. El Albacete, hermano pobre, arrinconó a los ricos pimentoneros en su parcela, y solo las intervenciones del portero Ramírez y la mala suerte impidieron una goleada albaceteña, a los murcianos, que eran entonces segundos en la tabla.

Una semana después llegaba la Copa del Generalísimo, derrota sin paliativos ante el Orense 3-0, lo que importaba era la Liga (discurso secular este, desde luego)

A la semana siguiente, visitaba el Arcángel el Albacete, para medirse a un Córdoba que marchaba líder destacado. El conjunto manchego estaba dispuesto a plantar cara a los cordobeses, y vaya si lo hizo. Arrancó un punto, a pesar de marcarse Alfaro un gol en su propia portería al intentar despejar. Transurrían nueve minutos de la primera parte. Pero los hombres entrenados por Bertral no solo no se descompusieron, sino que a los 30 minutos, gozaban de un penalty a favor, que transformaba Vílchez.
En este partido si se puede decir que, además del gran orden albacetense, la fortuna que faló otras veces aquí existió, y es que el Córdoba falló nada menos que dos penas máximas.

Y como culminación de este trienio de locura, faltaba el tercero en la clasificación, el Granada, que visitó el Carlos Belmonte y se fue derrotado 2-1. Se adelantarían los de la ciudad de la Alhambra, a los 33 minutos con gol de Mesa, pero el último fichaje blanco, el leridano Oriol, marcó cinco minutos después, a pase de Moll, dando el triunfo al Albacete el defensa Juanele, a los 51 minutos en un soberbio disparo de golpe franco por la misma escuadra.


Desde luego, el Albacete había demostrado que podía medirse de tú a tú a los grandes de la categoría, y afrontaba el último mes del año 1961 justo en la mitad de la tabla, pero cerca de los puestos cabeceros.
Esta buena racha se cortó en el tradicionalmente dificil estadio de El Insular, donde se hizo un pésimo partido, cayendo 3-1. Aún así, el balance de la primera vuelta, finalizada tras este partido, era muy positivo. Después el empate a cero en el Carlos Belmonte ante el Orense confirmaba la eliminación copera. Y los puntos que se iban fuera, se recuperaban en casa, en el último partido del año, y primero de la segunda ronda, se goleó 3-0 al Cádiz, goles de Oriol, Eliseo en propia meta y Martín.
El Albacete fue ese día una apisonadora que no marcó mas goles por pura mala suerte. Y entre estos partidos se jugó el clásico amistoso para recaudar fondos para la Campaña de Navidad, contra el Real Madrid:

Breve reseña de este encuentro

Y llegó el último día de 1961, y el Albacete que se comería las uvas en Huelva, pues entonces no se paraba en fin de año la Liga, pero lo haría con final inesperado. Una impresionante tromba de agua sobre la ciudad onubense dejó el terreno de juego hecho una auténtica laguna. Aun así, el colegiado señor Martin Álvarez consideró que ahí se podía jugar al fútbol, y eso intentaron Recreativo y Albacete, fajándose enormemente, y ante un estadio casi vacío, ya que poca gente iba a poder desplazarse a presenciar el partido ante tal diluvio. Finalmente, el colegiado decidió dejar hasta el descanso, para mandar a los equipos a la caseta y suspender el partido. El resultado momentáneo era de Huelva 1 Albacete 0. Se hablaba del 28 de febrero para jugar los 45 minutos restantes, cosa que no fue aceptada por nadie, por lo que el partido estaba previsto que se reanudase al día siguiente, día de Año Nuevo pero eso es otra historia que contaremos en el segundo episodio de esta temporada.

Un año 1962 que empezaba con la plantilla del Alba comiéndose las uvas lejos de casa, en una ciudad azotada por el temporal, magullados y llenos de barro. Y encima con 45 minutos por jugar.